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Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. (Platón)

ORÍGENES Y FUENTES FILOSÓFICAS DE LA MASONERÍA

Desde la antigüedad, diversas corrientes filosóficas han favorecido en ciertas ocasiones la existencia de escuelas, grupos y afiliaciones basados en ritos y en la transmisión gradual del conocimiento. Muchas de estas escuelas han promovido la igualdad entre sus miembros y han creado espacios de libre reflexión con respecto al mundo circundante.

Estatutos de la orden masónica en Francia

A lo largo del período medieval, ciertas tendencias del cristianismo, tanto en el mundo monástico como a través del resurgimiento cíclico de corrientes “heréticas”, dan cuenta de la permanencia de temas y de búsquedas. Son sus rasgos más frecuentes: el deseo evangélico de justicia social y de igualdad, la afirmación de la primacía del amor y el rechazo de la violencia, la perpetuación de ciertas reglas de grupos y una búsqueda del conocimiento –incluyendo la racionalidad y la reivindicación del libre albedrío.

Obra medieval

La Francmasonería, de manera más o menos consciente, va a asumir esta herencia y a amalgamarla con el humanismo del Renacimiento y con las importantes corrientes filosóficas de los siglos XVII y XVIII. En estas transmisiones capilares y esta elaboración, también incorporará elementos extraídos del imaginario caballeresco, tal como perduraban en Francia al final del Antiguo Régimen.

Sin embargo, son las empresas de constructores de la Edad Media las que han servido como marco y modelo a la Francmasonería. Estas estructuras medievales perpetúan así una cultura milenaria de la piedra que se manifiesta en la manera de organizar y de transmitir el Oficio, en la importancia asignada a la solidaridad interna, en los signos y ceremonias específicas de admisión y de reconocimiento.

La Francmasonería Especulativa conserva y adapta una parte de las antiguas costumbres corporativas, como algunos elementos de vestimenta, de representaciones emblemáticas, de términos de vocabulario y ciertas formas rituales. Durante el siglo XVII, en Inglaterra y Escocia, se crean unas nuevas asociaciones con objetivos ecuménicos y basadas en el respeto a la diversidad de creencias cristianas. Comúnmente, el paso de la masonería operativa a la especulativa se ha atribuído a un aumento progresivo de la cantidad de obreros no-manuales que eran “aceptados” en el seno de las logias.

Uno de estos procesos hace prevalecer la fórmula inglesa que se impuso a comienzos del siglo XVIII y que separa completamente las nuevas logias de sus antecedentes operativos, cuya referencia ya no sirve más que como instrumento de legitimidad histórica. La reunión de cuatro logias londinenses en 1717, que crean la primera obediencia, y la publicación de las Constituciones de Anderson en 1723, constituyen los actos fundadores de la Francmasonería.